“Derecho a saber”(II). Propuestas de mejora para su eficacia.

“Derecho a saber”(II). Propuestas de mejora para su eficacia

No hace mucho hablábamos del "Derecho a saber (I)". ¿Por qué no preguntamos? 4 razones para explicar lo inexplicable, llegando a diagnosticar una serie de patologías fácilmente identificables en el común de los ciudadanos (desconocimiento, dificultades administrativas, dificultades tecnológicas y desconfianza), al margen de aquellos más duchos en estas lides.

 

Pretendía con ello poner de manifiesto el desequilibrio existente entre dos caras de una misma moneda: la transparencia, pero en sus dos versiones, publicidad activa y publicidad pasiva. Analizada pues la situación de partida ahora toca proponer medidas que ayuden a mejorar la eficacia de un derecho con un amplio reconocimiento legal y evitar así un vaciamiento que lo convierta en meramente testimonial y residual.  

 

El inexistente régimen sancionador para los que incumplen sus obligaciones exige recurrir a medidas de refuerzo positivo que contribuyan a la creación de la cultura de transparencia más allá de la mera exposición de datos en una página web, medidas articuladas sobre las causas previamente diagnosticadas

 

1.- Frente al desconocimiento: información, información y más información

Sólo hay una solución para el desconocimiento: la información.

Por ello resulta fundamental diseñar una estrategia de información sobre el contenido y alcance de este derecho. Que los ciudadanos sepan que todos, absolutamente todos, sin el tradicional handicap de la condición de interesado, pueden solicitar y obtener la información pública. Para ello es fundamental implicar a los principales actores sociales, como asociaciones, sindicatos y otros agentes, pero también a la ciudadanía en general, información que debe darse a través del Portal de Transparencia, pero también a través de acciones presenciales y a demanda, a través de los servicios públicos.

 

2.- Frente a las dificultades administrativas: formación y planificación interna

Nadie en la organización es ajeno a la transparencia, y tampoco al derecho de acceso. Es necesario, a nivel interno, adoptar dos tipos de medidas, rediseño procedimental, para garantizar la adecuada tramitación, y formación de los empleados públicos, para que conozcan el nuevo marco. Frente a los paradigmas tradicionales de la normativa anterior, habrá algunos casos en los que los empleados públicos no sean consciente de la nueva delimitación del derecho y de la clara consigna: libre acceso a la información.

La creación de unidades de información, la asignación de la responsabilidad para resolver, y la impregnación en la cultura de la regla general de acceso libre, aún cuando concurran límites, datos a proteger o terceros, mediante la estandarización en el uso de las técnicas de anonimización o acceso parcial, constituyen elementos necesarios para superar las trabas iniciales.

 

3.- Frente a las dificultades tecnológicas: facilitar, simplificar y rediseñar

Desde un doble punto de vista. Por un lado facilitando el sistema de acceso evitando la exigencia de certificado electrónico para las solicitudes de información mediante la utilización de sistemas de identificación en clave de máxima sencillez. De esto ya se ha escrito hasta la saciedad.

Pero también garantizando que el sistema de acceso, la herramienta tecnológica, no presente problemas adicionales como páginas que no responden, errores de diseño en los formularios, requerimiento de un tiempo excesivo para tramitar las solicitudes.

 

4.- Frente a la desconfianza: participación ciudadana y gobierno abierto

Si algo que debería ser tan sencillo como obtener información resulta una tarea que hace desistir a la mayoría de los ciudadanos no cabe duda de que aún estamos muy lejos del objetivo del gobierno abierto y la participación ciudadana, fin último de la transparencia. En el ámbito local, por la cercanía de los ciudadanos a los gobernantes, debería ser el más propicio para la implantación de las nuevas dinámicas, como hemos visto en recientes las distintas iniciativas experimentales que muchas entidades locales han puesto en marcha.

 

“Un derecho vacío de contenido es un derecho que no existe”. Por ello, y más allá de los Portales de Transparencia, es necesario dar un paso más y trabajar en la consecución de avances concretos. Frente a los datos de 201, en los que el Portal de Transparencia ha llegado a colgar más de 850.000 datos, en el que ha recibido 4.462.957 visitas pero tan sólo 3.758 solicitudes de información, en el 2016 habrá que invertir la tendencia y como dice Esther Arizmendi, Presidenta del Consejo de Transparencia y Buen Gobierno, “transitar del dato a la información”.

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